Blog

Propiedad intelectual y escritos de abogados

Probablemente conocéis ya la sentencia. Es de hace unos meses (marzo 2017). La ha dictado la AP de Salamanca y el ponente es nuestro compañero Fernando Carbajo. Me llama la atención sobre ella Encarna López Manrique (gracias Encarna, en nombre de todos). El caso era un clásico en los cursos de propiedad intelectual. Pero no me consta que hubiera un pronunciamiento judicial directo sobre el particular. Más allá de lo obvio, en la práctica, la cuestión de los escritos profesionales de los abogados puede suscitar cuestiones complejas. Os adjunto la resolución y, para mayor comodidad, os copio al pie un fragmento del FJ 7º.

La propiedad intelectual sobre los escritos de los abogados (dictámenes, demandas y otros escritos procesales) es una vieja cuestión que no ha recibido por el momento un tratamiento profundo ni por la doctrina científica ni por la jurisprudencia.

         En rigor, según dispone el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, la propiedad intelectual (derecho de autor) sobre una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación ( art. 1 TRLPI ), surgiendo desde ese momento derechos de contenido moral o personalísimo y derechos de contenido patrimonial ( art. 2 TRLPI ). El art. 10.1 TRLPI establece con carácter general que son objeto de propiedad intelectual todas las creaciones originales literarias, artísticas o científicas expresadas por cualquier medio o soporte, tangible o intangible, actualmente conocido o que se invente en el futuro, añadiendo luego, a título meramente ejemplificativo, un listado de creaciones intelectuales que pueden tener la consideración de obras y obtener la protección del derecho de autor, siempre que sean originales. No existe en ese listado un cita explícita a los escritos de abogados o escritos procesales o judiciales, pero en la letra a) se hace referencia a los “escritos” e “informes forenses”.

         Podría defenderse que los escritos profesionales de abogados encajan en el concepto amplio de “informes forenses” (que sirve para dar cobertura también a los informes forenses orales realizados durante el acto del juicio por abogados y fiscales) o en el más amplio todavía de “escritos”. En todo caso, al tratarse de una lista abierta, no habría problema en calificarlos como obras literarias o incluso científicas (pues no puede descartarse la consideración de la abogacía como una ciencia en tanto que despliega conceptos y métodos técnico-jurídicos). Obra literaria es cualquier creación que se represente por medio del lenguaje escrito, independientemente del formato, englobando diversos subtipos o subgéneros (novelístico, poético, periodístico, etc.), y, así las cosas, parece que un escrito profesional puede entrar en esta categoría.

         Así las cosas, si los escritos forenses o profesionales de los abogados pueden considerarse obras literarias “lato sensu”, y, si son “originales” podrán acceder a la protección que brinda el derecho de autor. De modo que al autor se le reconocerán por el simple hecho de la creación, sin necesidad de registro alguno, los derechos morales ( art. 14 TRLPI ) y patrimoniales ( arts. 17-22 TRLPI ) que establece la Ley.”